Atardecer en la Place Bellecour, Lyon | © Javier García Blanco.

Atardecer en la Place Bellecour, Lyon | © Javier García Blanco.

Es suficiente con pasear unas horas por la ciudad para comprobar que la historia de Lyon y su fisionomía están marcadas por dos colinas (la Fourvière y la Croix-Rousse) y por dos ríos (el Ródano y el Saona). Ha sido esta singular “dualidad” la que, desde tiempos de los romanos, ha ido marcando el trazado de sus calles a medida que la ciudad crecía y se iba ampliando. Primero en la colina Fourvière y sus laderas, después en el Vieux Lyon y por último en el pedazo de tierra rodeado por las aguas. Hoy esas barreras naturales han quedado superadas ampliamente, pero todavía es fácil distinguir sus límites según vamos descubriendo los rincones de la ciudad.

Con más de 470.000 habitantes (1.417.000 si contamos el área metropolitana), Lyon es hoy la tercera ciudad más poblada de Francia y, sin embargo, puede presumir de ser una localidad cómoda y accesible y amable con el visitante, algo que constituye motivo de orgullo para los locales. En la actualidad Lyon está dividida en nueve distritos, y desde el año 1998 varios de ellos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un galardón bien merecido gracias a las numerosas muestras de arquitectura de distintas épocas. Pero Lyon es mucho más que su riquísimo patrimonio material: es una ciudad moderna y dinámica, repleta de propuestas culturales y gastronómicas novedosas y originales que se han sabido compaginar con su legado más tradicional.

Son muchísimas las cosas que la ciudad ofrece al visitante (en otras ocasiones iremos hablando de ellas), pero hoy compartimos con vosotros seis sugerencias (nuestros “imprescindibles”) de aquello que no podéis dejar de ver en vuestra visita a la ciudad gala:

1. LA BASÍLICA DE LA FOURVIÈRE

Uno de los vistosos mosaicos que se encuentran en el interior de la basílica de la Fourvière | © Javier García Blanco

Uno de los vistosos mosaicos que se encuentran en el interior de la basílica de la Fourvière | © Javier García Blanco

La basílica de Nuestra Señora de la Fourvière –levantada sobre la colina del mismo nombre– se consagró en el año 1896 y, entre otras cosas, llama la atención por sus similitudes con el Sacre-Couer de París. Constituye un ejemplo perfecto de eclecticismo, pues aúna elementos de diversos estilos arquitectónicos. Destacan especialmente los enormes mosaicos murales del interior, de gran belleza y colorido.

2. LAS CALLES DEL VIEUX LYON (VIEJO LYON)

Las calles de la ciudad vieja constituyen una fantástica opción para pasear o disfrutar de sus comercios | © Javier García Blanco

Las calles de la ciudad vieja constituyen una fantástica opción para pasear o disfrutar de sus comercios | © Javier García Blanco

El Vieux Lyon (Viejo Lyon) está compuesto por tres barrios distintos, y sus calles se cuentan sin duda alguna entre las más animadas y coloridas de toda la ciudad. Aquí encontraréis una gran variedad de restaurantes, tanto tradicionales (los célebres bouchon, de los que os hablamos un poco más abajo) como otros más modernos. También hay locales de sobra donde tomar una refrescante cerveza, además de abundantes tiendas en las que comprar productos típicos de la región o algún bonito recuerdo. Además, en algunas de estas calles de la ciudad antigua se encuentran varios traboules (ver a continuación), así como edificios destacados como la catedral de Saint-Jean (número 4).

3. LOS TRABOULES, PASAJES DE LA EDAD MEDIA

Interior de un típico traboule, los antiguos pasajes de la ciudad medieval y renacentista | © Javier García Blanco - Istockphoto

Interior de un típico traboule, los antiguos pasajes de la ciudad medieval y renacentista | © Javier García Blanco – Istockphoto

Los traboules son antiquísimos pasajes que, desde la Edad Media, se utilizaron para comunicar calles paralelas sin tener que salir al exterior, con las ventajas que esto conllevaba. Estos intrincados pasajes  atraviesan los bloques de edificios, y aunque se ubican en viviendas todavía habitadas hoy en día, es posible acceder a ellos para visitarlos (hay que ser respetuosos y no molestar a los vecinos) y disfrutar de la singular arquitectura que a menudo rodea a los mismos.

4. LA CATEDRAL DE SAINT-JEAN

Fachada e interior de la catedral de Saint-Jean, una de las joyas arquitectónicas de Lyon | © Javier García Blanco – Istockphoto

Fachada e interior de la catedral de Saint-Jean, una de las joyas arquitectónicas de Lyon | © Javier García Blanco – Istockphoto

La catedral de Saint-Jean constituye un impresionante exponente de la arquitectura gótica francesa. Su construcción se inició a finales del siglo XII y, además de unas hermosísimas vidrieras, posee otros muchos atractivos, como un destacado reloj astronómico, así como con un edificio anexos que data de la época románica (la Manécanterie), una antigua escuela del coro que hoy alberga el Museo de los tesoros de la catedral.

5. LOS PLATOS TÍPICOS DE LOS BOUCHON LYONNAIS

Fachada de un típico bouchon lyonnais (izda.) y vista interior de Daniel et Denise, una opción muy recomendable | © Javier García Blanco - Istockphoto

Fachada de un típico bouchon lyonnais (izda.) y vista interior de Daniel et Denise (dcha.), una opción muy recomendable | © Javier García Blanco – Istockphoto

Los bouchon son restaurantes típicos de la ciudad, en los que se pueden degustar algunos de los platos que han hecho de la cocina lionesa una de las más destacadas de Francia y famosa en todo el mundo. El curioso nombre procede del término bouche (boca) y hace referencia a los llamativos muñecos de paja que se colocaban antiguamente en las puertas de algunos establecimientos en los que se servía vino, y que tenían la boca muy abierta. Estos establecimientos son muy abundantes en el Vieux Lyon, pero también podéis encontrarlos en otras partes de la ciudad. Animaros a comer en uno de ellos, no os arrepentiréis.

6. LAS PLAZAS: TERRAUX Y BELLECOUR

Vista de la Places des Terraux, donde se encuentra la famosa fuente de Bartholdi y el Hôtel de la Ville | © Javier García Blanco

Vista de la Places des Terraux, donde se encuentra la famosa fuente de Bartholdi y el Hôtel de la Ville | © Javier García Blanco

El actual centro de Lyon se encuentra ubicado en lo que los lyonnaises llaman la Presqu’île (la península), la porción de tierra que se encuentra rodeada por las aguas del Ródano y el Saona. Sus orígenes se remontan a la Edad Moderna, y esta parte de la ciudad destaca por sus ordenadas y bellas plazas. Una de las más importantes es la Places des Terraux, donde se encuentra ubicado el Hôtel de Ville (el Ayuntamiento, cuya fachada remodeló el famoso Mansart, arquitecto de Versalles), y otros destacados ejemplos de arquitectura, como el antiguo palacio de Saint-Pierre –el actual Museo de Bellas Artes de la ciudad– o la célebre fuente ecuestre de Bartholdi, traída desde Burdeos.

Atardecer romántico en la Place Bellecour | © Javier García Blanco

Atardecer romántico en la Place Bellecour | © Javier García Blanco

La otra plaza que sobresale en el trazado de la Presqu’île es la Place Bellecour, construida en los siglos XVII y XVIII para honrar al rey Luis XIV. Y es precisamente una estatua del rey Sol la que ocupa la parte central de este amplio espacio abierto –uno de los mayores de Europa–, desde el que se disfrutan de unas magníficas vistas de la basílica de la Fourvière. Un consejo: conviene visitarla al atardecer para contemplar el templo completamente iluminado. Si paseamos por las calles aledañas encontraremos la original estatua Árbol-flor, del artista surcoreano Jeong Hwa Choi, así como varios restaurantes donde reponer fuerzas para continuar con nuestra visita.

DATOS PRÁCTICOS:

GRAND HÔTEL DES TERRAUX (***). 16, Rue Lanterne. Situado en pleno centro de la ciudad, a un paso de la Place des Terraux, que da nombre al establecimiento. Un edificio del siglo XIX reformado con gusto y con unas habitaciones realmente acogedoras. Cuenta con una pequeña piscina.

HOTEL GLOBE ET CECIL (****). 21, Rue Gasparin. Ubicado muy cerca de la Place de Bellecour, permite disfrutar de la zona comercial y está muy cerca del río Saona y el Vieux Lyon.

Si los hoteles del centro os resultan demasiado caros, podéis optar por las “habitaciones de huéspedes”. Las de Nos Chambres en Ville, ubicadas en el barrio de la Croix-Rousse, ofrecen una excelente relación calidad-precio. Otra opción original es alojarse en alguna de las barcazas que se encuentran amarradas en las orillas de los ríos que atraviesan la ciudad. Una de ellas es la Barcaza Barnum, a orillas del Ródano y a dos pasos de las principales calles comerciales de Lyon, y que ofrece dos encantadores camarotes o habitaciones de huéspedes y acceso a parking cercano. Por su parte, la barcaza El Kantara cuenta incluso con piscina. Está amarrada a orillas del Saona, muy cerca de la estación de Perrache y del Vieux Lyon.

PARA COMER

Lyon es la ciudad de Francia con más estrellas Michelin. Un dato que seguramente agradecerán los amantes de la cocina con mayores recursos económicos. Sin embargo, no es necesario quemar la tarjeta de crédito para disfrutar de la sabrosa oferta gastronómica local. Para ello, os recomendamos que degustéis algunos de los platos típicos en los tradicionales bouchon lyonnais. Una buena opción esDaniel et Denise (156, Rue de Créqui, Tel. 04 78 60 66 53), un local con decoración típica y frecuentado por los lyonnais, con una cocina sabrosa y abundante. Otra opción es visitar alguna de las no menos típicas brasseries, como las de Paul Bocuse.

CÓMO LLEGAR

Aeropuerto Lyon Saint-Exupéry
Vuelos directos desde Madrid y Barcelona con Air FranceIberiaAir Nostrum y Easyjet. Además, desde este año Vueling cuenta con vuelos directos a Lyon desde Barcelona, Málaga y Palma de Mallorca.

Por tren
La ciudad cuenta con tres estaciones de tren (Part-Dieu y Perrache en el casco urbano, y una tercera en el aeropuerto Saint-Exupéry). Hasta ellas llegan distintos trenes de alta velocidad (TGV) que conectan con buen parte de las ciudades francesas y algunas europeas. Desde París hay 23 conexiones diarias, y el trayecto dura sólo una hora y cincuenta minutos.

Por carretera
Desde París (hay 461 kilómetros de distancia), por la autopista A6 o las carreteras N6 y N7. Desde Niza o Marsella por la autopista A7 o la carretera N7. Si viajamos desde España (por ejemplo desde Barcelona), hay que tomar las autopistas A9 y A7.

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